martes, 21 de mayo de 2013

Ejercicios para equilibrar los Chakras



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En el día a día nos encontramos con multitud de situaciones que nos crean tensiones, stress y desequilibrios. En el cuerpo humano hay distribuidos docenas de chakras, pero los principales corren a lo largo de la columna vertebral y regulan sus estados de energía. Estos chakras tienen colores diferentes dependiendo de su ubicación y siempre están girando. Son el apoyo a sus funciones corporales. Sin embargo, las enfermedades y las emociones negativas pueden bloquear la energía que fluye libremente de los chakras, causando más enfermedades o emociones negativas. La adopción de una práctica regular para equilibrar sus chakras le ayuda a cuidar su cuerpo y sus emociones.


Por eso traemos al blog dos de los más populares métodos para armonizar los centros energéticos. El primero el método de Deepak Chopra y el segundo el de Osho.
A continuación ponemos los enlaces así como un vídeo para saber que chakra tienes que equilibras por si tienes otros métodos y prefieres algo más concreto.


EJERCICIO 1 –  Deepak Chopra nos brinda un forma sencilla y rápida de equilibrar los chakras. Con éste ejercicio podemos equilibrar los chakras en apenas 3 minutos. Lo único que tenemos que tenemos que saber bien, es donde está ubicado cada chakra, de qué color es y cuál es su mantra. Busquen una foto imagen de los chakras con sus colores y anoten en la misma los mantras. Aquí  les dejo el video de Deppak Chopra como hacer este ejercicio.


http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=y4s0M0wqqag


EJERCICIO 2 – Meditación para equilibrar los chakras con sonidos por Osho.
Sentarse cómodamente, o acostarse si se prefiere. Mantenga la espalda recta y el cuerpo suelto. Respirar con el abdominal. Los sonidos se deben hacer abriendo la boca y dejando la mandíbula floja, manteniendo la boca abierta todo el tiempo. Cierra los ojos y escucha la música, si se quiere, empezar a hacer sonidos en el primer chakra.
Usted puede hacer un solo tono o puede variar el tono. Deje que la música lo guíe, sin embargo, puede ser creativo con sus propios sonidos. Mientras escucha el sonido de la música o los sonidos que hacen, se sienten los sonidos pulsantes en el centro mismo de su chacra, aunque parece ser la imaginación al principio.
Osho ha sugerido que podemos usar la imaginación en “Estar al tanto de algo que ya está ahí”. Así que sigue haciendo la meditación, incluso si se siente como usted puede imaginar los chakras. Con el conocimiento de su imaginación puede dar lugar a una experiencia de las vibraciones internas de cada centro. Después de hacer los sonidos en el primer chakra, escuchará los tonos de cambio a un tono más alto – esta es la indicación de escuchar y sentir los sonidos en el segundo chakra. Si lo desea, puede seguir haciendo sonidos también. Este proceso se repite hasta el final hasta el séptimo chakra.

A medida que avanza de chacra en chacra, los sonidos se vuelven más altos. Después de escuchar y hacer los sonidos en el séptimo chakra, los tonos descienden de uno en uno a través de todos los chakras. Al escuchar los tonos bajando y hacer los sonidos de cada chakra siente el interior de su cuerpo cada vez hueca como una flauta de bambú, lo que permite a los sonidos que resuenen desde la parte superior de la cabeza hasta la base misma de su tronco. Al final de la secuencia, se escucha una pausa antes de que comience la secuencia siguiente. Este movimiento ascendente y descendente del sonido se repetirá tres veces para un total de aproximadamente 45 minutos.

Después de que se haya familiarizado con la meditación, puede añadir otra dimensión a través de la visualización. Esté abierto a permitir las imágenes visuales que aparecen en su imaginación a medida que se centran en cada chakra. No hay necesidad de crear imágenes. Las imágenes pueden ser de colores, modelos o escenas de la naturaleza. Lo que viene a su conciencia puede ser visual, o puede ser más natural para que usted tenga un pensamiento en lugar de una imagen visual. Por ejemplo, usted puede pensar en el “oro” o usted puede ver el color en su imaginación.


link: http://www.youtube.com/watch?v=m5RfVDBJwHo


Ejercicios para saber que chackra tenemos que equilibrar




Fernando González Silva

Fuerteventura, 21 de Mayo de 2013

lunes, 22 de abril de 2013

Aprender a tirar el Tarot o las Cartas

aprender_tarot

En esta ocasión nos ocupamos en cienciasocultasymas.blogspot.com de unos conceptos básicos para las personas que deseen acercarse al maravilloso mundo del Tarot y sus Misterios.El Tarot es conocimiento esotérico más exotérico. Al primero, lo “esotérico” lo emparentamos con el intuitivo, el conocimiento que no necesita de la razón sino de la “sensación”, este último término empleado en el sentido no fisiológico sino vivencial. Al segundo, en cambio, lo identificamos con aquello que es transmisible, verbalizable, razonable. Este último es el que se transmite en las aulas o, en este caso, a través de lecciones escritas y apuntes. El primero se acerca a la experiencia. Y en Tarot es igualmente negativo darle más valor a uno que al otro. Tanto se equivoca quien, aduciendo profundas intuiciones, desprecia el conocimiento enciclopédico o analítico, como quien se casa “con su librito “haciendo oídos sordos a lo que le dicta su percepción extrasensorial, aunque esos oídos sean los del espíritu. Porque la verdadera intuición nunca contradice a la razón, sino que ambas se complementan entre sí. De forma tal que interpretar una tirada de Tarot –conocemos unos cuantos casos de esos– ignorando el contenido analítico de lo simbólico porque su “intuición es infalible” es tan suicida como limitarse a aplicar dócilmente la letra escrita censurando las vocecitas interiores. El Esoterismo es, ante todo, equilibrio. Y también entre el conocimiento interior y el exterior.

Pongámoslo de otra forma. Si yo aplico literalmente lo que enseñan mis apuntes (con desprecio de lo que “siento “que las cartas me dicen), mi interpretación necesariamente ha de ser incompleta. Si digo lo que me “parece” que las cartas “me” dicen (ignorando olímpicamente el valor y significado que eruditos le han dado a través de los siglos) es muy posible que me equivoque brutalmente. Sólo buscando el punto de inflexión entre ambas lecturas haré de mi interpretación algo coherente.
-Práctica, práctica y más práctica. Aun equivocándose y “metiendo la pata”las veces que sea necesario, es como se mejora la sensibilidad en esto de echar el Tarot. No tema equivocarse groseramente muchas veces: sin duda lo hará. Pero mucho menos permítase desalentarse por eso, ya que es la única condición –el viejo método del ensayo y el error– de perfeccionarse de cara al futuro. Tirar el Tarot es como andar en bicicleta: ¿ustedes conocen a alguien que, sabiendo andar en bicicleta, lo haya aprendido sin caerse más de una vez?
- Tómese el Tarot en serio. No lo rebaje a un frívolo juego de salón para entretener damas aburridas en reuniones de sábados lluviosos. Trátelo con el respeto que se da al conocimiento milenario: esa actitud, no necesariamente devocional pero sí respetuosa, calibra mejor su percepción extrasensorial, porque no de otra cosa estamos hablando.
- Tal vez el aspecto más difícil en el aprendizaje del Tarot, frente al cual muchos claudican fácilmente, es lo que yo llamo aprender a “enhebrar “las cartas, esto es, a leer “de corrido” y con sentido una carta tras otra. Necesariamente, en el principio usted sumará conceptualmente significado más significado, pero lo que le da trascendencia a la tirada es la lectura global y coherente que pueda construir. Otra vez, no hay fórmulas secretas para esto: sólo es cuestión de práctica.
La “adivinación” a través de las cartas no es un proceso incognoscible. Las cartas por sí mismas nunca “dicen” nada, en el sentido de “dictarnos” algún conocimiento. Son, a los efectos prácticos, trozos de cartón pintado. Es el agrupamiento de símbolos que encierran lo que dispara algo en nosotros. Pues son cada uno de sus personajes, eventos y situaciones descriptos tanto en arcanos mayores como menores, los que nos remiten a sucesivos arquetipos del Inconsciente. Es decir, entelequias psicológicas que, en la memoria racial y colectiva, codifican determinadas respuestas asociables a determinados estímulos.
Baste reseñar para el lego que un arquetipo es como el ladrillo psíquico de nuestra personalidad, pero un ladrillo que no pertenece a la superestructura levantada a lo largo de nuestra vida en función de las vivencias, sino que forma parte del fundamento basal del edificio de nuestra vida. A través de los siglos y los milenios, la repetición en el plano individual y colectivo de determinadas experiencias críticas ha marcado a fuego la genética de nuestra especie, y esos “recuerdos ancestrales”, transmitiéndose de generación en generación (especialmente cuando son olvidados o soterrados por la cultura imperante) aflorando como símbolos y signos que de lo colectivo, lo mitológico, se reflejan en el macrocosmos de nuestras experiencias cotidianas.
El Arlequín, Bufón o Loco, aquel que transgrede el “establishment”, destructivo en su irresponsabilidad pero motivador en sus pasiones; el Sabio, que avanza lenta y serenamente detrás de objetivos claros, apoyándose en el cayado de las experiencias e iluminando su camino con la luz de la Razón; la Rueda de la Fortuna, repitiendo los ciclos del ser a través de los tiempos; el sufrimiento expiatorio del Ahorcado; la Luna, expresando la consciencia sólo como un reflejo del inconsciente, todos símbolos emblemáticos, profundos en sabiduría, que encierran, en conjunto, las claves de nuestra naturaleza mortal.
De forma tal que las figuras que nos muestran las cartas no son el aleatorio producto de una mente desequilibrada o el afán iluminista de algún mercachifle de la alta Edad Media.
Sus figuras, sus colores, cada uno de sus, en ocasiones, insólitos elementos asociados (las letras en el Carro, el número preciso de “lágrimas” que derrama el Sol o el pequeño pájaro negro a un costado de la Estrella, así como el Diablo sacando la lengua o tomando una espada sin empuñadura) tienen una interpretación precisa. Y, evocativamente, su contemplación meditativa (¿qué otra cosa hacemos cuando, con un cierto vacío expectante en nuestro tórax, observamos en silencio las cartas tratando de encontrar una respuesta a nuestras preguntas?) actúa en nuestro inconsciente, porque, precisamente, en nuestro inconsciente encuentra un eco, que es como decir, el retorno a la fuente de sus orígenes:
el arquetipo dibujado en la carta no es más que, después de todo, un reflejo degradado del Arquetipo que duerme en las sombras de los lejanos recovecos de nuestra psiquis más profunda. Parapsicológica, es decir, la capacidad innata, latente en todos y cada uno de nosotros, de producir, voluntaria o involuntariamente, fenómenos parapsicológicos. Y esa asociación de ideas, de imágenes, esa correspondencia psicoide entre el dibujo en el mundo material y la pulsión despertada en lo mental detona esa Potencialidad.
Y en esa circunstancia y ese contexto, afloran ciertos fenómenos parapsicológicos.
Como el de la clarividencia, el conocimiento sin el uso de los sentidos físicos, de información en tiempo presente. Y le contamos al consultante “la otra historia” de su realidad, hoy.
O cuando esa clarividencia se ambienta en tiempos pasados (retrocognición o postcognición) o futuros (premonición o precognición) y hablamos de lo que ha sucedido (y nadie ha venido a contárnoslo) o lo que podrá suceder –obsérvese, ya veremos porqué, que he escrito “podrá suceder”y no “sucederá”– en el futuro.
Pero también es posible que, en ese instante de recogimiento, una misma imagen mental esté presente en dos psiquis simultáneamente; la del consultante y la mía, y hablaré, entonces de telepatía.
Para, finalmente, no olvidar que si en Parapsicología llamamos psicoquinesia a las “modificaciones que el psiquismo hace en un sistema físico en evolución” todo el proceso de barajado de las cartas conforma un sistema cerrado en evolución, y nuestra acción, inconsciente, puede canalizar una psicoquinesia que haga que, después de todo, no sea tan “azarosa”la disposición final de esas cartas.
Por supuesto, es posible que algún lector cuestione la validez de los fenómenos parapsicológicos aquí mencionados. Si es así, lo siento; tal ignorancia (no lo digo en un sentido ofensivo, sino en el estricto del diccionario) es problema suyo, no mío.
El segundo aspecto digno de ser considerado tiene que ver con lo que podemos esperar del Tarot. Soy consciente de que pocas, muy pocas personas, acuden al mismo con la actitud espiritual e intelectual menester, esto es, haciendo de la entrevista una forma de adoptar, con tiempo, actitudes y caminos constructivos ante la vida, manteniendo en claro su discernimiento del absoluto libre albedrío que le compete con respecto a su futuro. Muchos son los que acuden al Tarot como último, desesperado intento de salvarse en la tormenta en que están naufragando sus vidas. Muchos, también, creen que las cartas reflejan un destino inexorable del que nadie, ni tirios ni troyanos, puede escapar. Y esbozar algunos razonamientos respecto a qué podemos esperar (y qué no) del Tarot es tan importante como aprender a echar correctamente las cartas.
Es tan vieja como la humanidad misma la discusión respecto a si existe el libre albedrío, si cada ser humano se encuentra frente al futuro como ante una página en blanco, o si todo está inexorablemente escrito en ella: la voluntad de elegir frente al determinismo tiene tantos adeptos como detractores. Y un ejercicio del razonamiento nos enfrenta a algunas paradojas: mientras por un lado yo puedo elegir entre, por ejemplo, seguir escribiendo estas líneas o detenerme e ir a prepararme un café (a propósito, es una buena idea; ya regreso) ...
... lo cual alentaría la ilusión de que soy dueño del destino, no he podido elegir en mi vida, por caso, cuándo nacer, dónde hacerlo, en el seno de qué familia. Esto es parte de mi historia, que no es más que destino corriendo en un sentido negativo. Podemos ir más allá y preguntarnos hasta qué punto lo que llamamos “libre elección “es tal, como en el caso de optar entre el bien y el mal en mi conducta. Si he crecido en un marco de buenos ejemplos familiares o sociales, donde frecuentemente he visto en mí o en otros las favorables consecuencias de la honestidad y el recto accionar, o por el contrario mi infancia y adolescencia han transcurrido en un barrio donde los malos hábitos, la infidelidad, la mentira eran moneda corriente, con el concepto de obtener pequeñas y cotidianas ventajas de cada desliz hecho con astucia; ¿puede ser entonces realmente tan libre mi elección?
Con razón Smiles escribió: “mucha gente no delinque no por virtud, sino por el temor de ser descubierta”. Yo, mucho antes de saber siquiera que este caballero existía, escribí alguna vez: “mucha gente es buena porque no tiene el coraje de ser mala y arriesgarse a las consecuencias.”
Creo, de todas formas, que el estudio del Esoterismo, como en tantos otros ámbitos, arroja un poco de luz sobre esta cuestión: existe tanto el determinismo como el libre albedrío. Hay cosas que podemos elegir, y otras en las cuales sólo matizar sus efectos.
Para describirlo gráficamente, mi vida es como una barca navegando por el río. Puedo dejarme arrastrar por la corriente (quizás velozmente a destino, quizás contra unas rocas que asoman) o puedo, a fuerza de remo y transpiración, acercarme a una orilla, a otra, anclar en el medio o remar contra corriente. Pero este es el río de mi vida, y dentro de él, y sólo de él, me desenvuelvo. Sostengo que el Tarot no muestra el futuro, sino hacia dónde llevan al consultante las tendencias dominantes, que es lo mismo que decir qué ha de ocurrir (agradable o desagradable) si él no hace nada por evitarlo. El viejo ejemplo: un señor, la noche antes de volar de Washington a Londres, sueña que su avión cae a poco de despegar y él fallece. A la mañana, asustado, cancela su reserva. El avión despega y cae. Todos mueren, menos él, que se quedó en su hotel.
¿Hubo o no hubo determinismo?. Depende de la lectura. No lo hubo cuando atendemos al hecho de que el soñante no murió como su premonición parecía indicarle. Sí la hubo, para los demás. Y esto transforma al Tarot en un arma formidable para construir nuestras vidas: no, como dicen sus detractores (ninguno de los cuales, creo, se dedicó algún tiempo a estudiarlo) un entretenimiento para espíritus débiles ansiosos de una guía paternalista que les ayude a superar su ansiedad frente a lo desconocido, no. Porque al Tarot, como filosofía esotérica que es, poco le interesa si su marido le engaña con la rubia del edificio contiguo, o si su jefe le sonríe en estos días porque en secreto paladea el momento de anunciarle que por ahora (y unos cuantos años más) sus servicios son prescindibles; o si su suegra es la bruja maléfica que todos sabemos. Esas necesidades urgentes de todos los días le son indiferentes a una disciplina para la cual lo único significativo es su crecimiento espiritual. Pero así como usted no tendrá mucho ánimo de hablar de cosas espirituales si se encuentra con graves problemas, la filosofía subyacente al Tarot es pragmática: sólo a través de superar sus obstáculos cotidianos tendrá usted tiempo –y ganas– de preguntarse por las cosas del espíritu. Y si llegado el momento (y dadas las condiciones) no lo hace, problema suyo, amigo o amiga mía: su karma tomará debida nota de ello. Porque una persona que ignore los fundamentos espirituales de nuestra vida cotidiana, o que asfixiada por las angustias de todos los días no pueda reparar en esos mecanismos, es digna de consideración y de ayuda. Pero una persona que, habiendo tenido la oportunidad, desprecia (¿debería quizás haber escrito de-precia?) tales asuntos, es absolutamente responsable de las consecuencias, y a llorar a la iglesia más cercana.
Por eso es necesario aclararle al consultante que, en el caso de aparecer una mala noticia, esto no es necesariamente lo que, sí o sí, ha de ocurrir, sino lo que ha de ocurrir si no se hace a tiempo lo necesario para evitarlo. Y por ello, también, toda entrevista de Tarot debe profundizar las “alternativas” o “situaciones bisagra” que pongan en manos del consultante la decisión de qué caminos tomar. Pues el Tarot es un semáforo que nos advierte que debemos frenar antes del próximo cruce, porque existe el riesgo de un accidente. Si hacemos caso omiso del semáforo y apretamos el acelerador a fondo justo cuando está llegando un camión al cruce por nuestra derecha y no lo vemos, la responsabilidad de las consecuencias (¿adivinen qué?) es nuestra.
Por la misma razón, creo que toda mala noticia que aparezca expresada en los símbolos de las cartas debe ser dicha al consultante pues, si por prurito no lo hacemos, le quitamos de las manos la única posibilidad que tenía de hacer algo para evitarlo.
Finalmente, no creo que la razón de ser de una entrevista de Tarot sea deslumbrar a nuestro consultante con nuestras capacidades, la exactitud de nuestros aciertos o cómo somos capaces de saber de él lo que él ya sabía (una verdadera pérdida de tiempo y dinero, debo decir). Mucho menos, valernos de ello para inspirar una actitud reverencial en el consultante hacia nosotros, aconsejándole qué debe hacer, cuándo y cómo. Que hayamos desarrollado nuestras percepciones para profundizar intuitivamente en una situación no es sinónimo de que hayamos ampliado nuestro sentido común para recomendar qué hacer, especialmente cuando uno descubre que un consejo es lo que uno haría de estar en esa circunstancia, pero ocurre que uno no es el consultante ni está en su circunstancia. Sí, en todo caso, ampliar su cosmovisión de la situación, enriquecer su evaluación con información accesoria, ayudarle a distinguir lo importante de lo urgente (ya que no son sinónimos) e, indirectamente, alimentar en él el sentimiento de que existen maneras correctas de ser y de hacer las cosas, aun cuando todo parece derrumbarse a nuestro alrededor. Si usted descubre cómo el Tarot le ayuda a lograr esto, ¿no cree que es quizás más de lo que pueden prometerle las pitonisas de avisos clasificados?.
Un comentario final, que tiene que ver con el grado de aciertos esperable. El Tarot es un arte, no una ciencia, y menos exacta. Depende de muchos (e imponderables) factores: astrológicos, de salud física y mental, de “feeling” con quien viene a consulta, de lo que cenamos anoche... El porcentaje de aciertos ha de ser alto, pero nunca es total. Desconfíe, entonces, de quienes se autopromocionan como infalibles, y tampoco sea demasiado cruel con su buena tarotista que alguna vez erró un pronóstico, aunque ese error le haya costado a usted algunos euros (o dólares, o lo que fuere) en la consulta: los metereólogos se equivocan más, y los llaman científicos. Y, cada año, en cada país, con fondos privados o públicos, se invierten millones de euros en “encuestas de opinión” que entre gráficos y estadísticas pronostican desde un resultado electoral hasta la evolución macroeconómica... con la misma habilidad con que después explican por qué sus resultados no se cumplieron. Y todos contentos.
Fernando González Silva
Vigo, 21 de Abril 2005

lunes, 25 de marzo de 2013

San Borondón, la isla misteriosa

san_borondón
Fotografia Manuel Rodriguez


Las Islas Canarias son siete... y sin embargo, se busca una octava isla. Se trata de la isla fantasma, la isla misteriosa, la isla de San Borondón. San Borondón es la forma canaria de Saint Brendan o Saint Brandan de Clonfert (480-576 d.C.), monje irlandés, protagonista de uno de las leyendas más famosas de la cultura celta: el viaje de San Brendano o Brandano a la Tierra Prometida de los Bienaventurados, las islas de la Felicidad y la Fortuna.


Según el poema irlandés, Brendan era un monje de Tralee, en el condado irlandés de Kerry. Ordenado sacerdote en el año 512 d.C., partió junto con otros 14 monjes en una frágil embarcación que se internó en el Atlántico. La leyenda recoge el relato de sus aventuras, cómo recogieron otros 3 monjes más a lo largo de su viaje, sus encuentros con demonios que vomitaban fuego, con columnas de cristal flotante, con monstruosas criaturas tan grandes como islas.
Brendan y sus compañeros llegaron a una isla, en la que desembarcaron. Estaba llena de árboles y otros tipos de vegetación. Celebraron misa, y de pronto la isla comenzó a moverse. Se trataba de una gigantesca criatura marina, sobre cuyo lomo se encontraban los monjes.
Después de muchas peripecias, Brendan consiguió regresar a Irlanda.
Muchos se basan en esta leyenda para afirmar que marinos irlandeses debieron alcanzar, posiblemente, las costas de Norteamérica o de Terranova, así como de Islandia y otras islas del Atlántico Norte, en la Alta Edad Media.
Lo cierto es que desde el siglo XV, a lo largo del cual las Islas Canarias son conquistadas, comienzan a oírse los relatos de una octava isla, que a veces se divisaba al oeste de La Palma, El Hierro y La Gomera. Cuando los navegantes intentaban aproximarse a ella, y se encontraban a la vista de sus costas, montañas y valles, la isla era envuelta por la bruma y desaparecía completamente. Evidentemente, la isla fue rápidamente identificada con la mítica isla-ballena de San Brendan, cuyo nombre se convirtió, en Canarias, en "San Borondón".
Se creyó a pies juntillas en su existencia, y no faltaron relatos detallados de algún que otro navegante que juraba haber desembarcado en la isla y haberla explorado antes de que volviera a hundirse en el Océano. En algún tratado internacional firmado por el Reino de Castilla, haciendo referencia a Canarias, se hablaba de la soberanía castellana sobre "las islas de Canaria descubiertas y por descubrir"; como quien dice, por si acaso... La isla fue llamada "Aprositus", Inaccesible, y en otras versiones de la leyenda recibe el nombre de "Antilia" o "Isla de las Siete Ciudades", ciudades que se suponían fundadas por siete legendarios obispos
En los archivos del siglo XVIII aparecen investigaciones oficiales realizadas por las autoridades de la Isla del Hierro, en la que declaran decenas de testigos que afirman haber visto la isla encantada desde las cumbres herreñas. A raíz de ello partió de Santa Cruz de Tenerife una expedición en busca de la isla.
Resulta asombrosa la tenacidad con la que la leyenda ha seguido viva en el folklore popular canario. San Borondón sigue siendo una presencia constante en la imaginación popular de las islas, y seguramente no hay isleño de Tenerife, La Palma, La Gomera o El Hierro que no haya oteado alguna vez desde las cumbres de su propia isla, buscando la isla perdida de San Borondón en el horizonte del oeste donde el sol se hunde en el azul cobalto del Atlántico.
La tradición más generalizada hasta hoy para quien quiera ver a San Borondón está en la creencia de que al amanecer de entre los días 21 y 24 nuestra estimada isla se hace visible por unos instantes.
La siguiente información sale de:

Posición y configuración
Leonardo Torriani, ingeniero encargado por Felipe II para fortificar las Islas Canarias a finales del siglo XVI, describe sus dimensiones y localización y aporta como prueba de su existencia las arribadas fortuitas de algunos marinos a lo largo de ese siglo.
Esta isla se localizaría  al oeste del Archipiélago, a 550 km en dirección oeste-noroeste de El Hierro y a 220 km en dirección oeste-sudoeste de La Palma, aunque según otros «testigos» que dicen haberla visto, se sitúa directamente entre las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro.
San Borondón mediría 480 km de largo (de norte a sur) y 155 km de ancho (de este a oeste), formando hacia el medio una considerable degollada o concavidad y elevándose por los lados en dos montañas muy eminentes, siendo la mayor de las cuales la de la parte septentrional.

Cartografía en la que aparece representada
Abundan las representaciones cartográficas en las que, a través del discurrir de los siglos, aparece San Borondón. Sin ser exhaustivos, pueden citarse:4

·                    Planisferio de Hereford, de Richard de Haldinghan (finales del siglo XIII)

·                    Planisferio alemán de Ebstorf , con la inscripción "Isla Perdida. San Brandán la descubrió pero nadie la ha encontrado desde entonces" (finales del siglo XIII)

·                    Carta de Pinciano (1367)

·                    Mapa anconitano de Weimar (1424)

·                    Mapa genovés de Beccari (1435)

·                    Mapamundi de Fra Mauro (1457)

·                    Mapa de la Isla de San Borondón de Leonardo Torriani (1590)

·                    Mapa francés anónimo (1704)

·                    Mapa del noroeste de África de Guillermo Delisle (1707)

·                    Perspectiva de Juan Smalley (1730)

·                    Perspectiva de Próspero Cazorla (siglo XVIII)

·                    Carta geográfica de Gautier (1755)

Fernando González Silva
Fuerteventura, 25 de Marzo de 2013

sábado, 16 de febrero de 2013

Como Mejorar Nuestra Vibración


En esta ocasión, abordamos en el blog unos consejos para mejorar nuestra vibración y mejorar nuestra actitud ante las situaciones y obstáculos del día a día. Espero que estos consejos sea útiles.
Circulan por la red miles de consejos para mejorar nuestra vibración; solo os voy a aportar ideas sencillas y básicas para a aplicarlas en nuestra rutina y fáciles de poner en marcha, a fin de experimentar bienestar y elevar nuestro nivel vibratorio. Cada uno se adentrara en el mundo maravilloso del crecimiento personal. El funcionamiento en nuestro cuerpo físico es sutil e imperceptible a veces. Todo depende de tu constancia y de tu voluntad de tomártelo en serio.

LA POSTURA PERSONAL

Cuando una persona está cansada, los hombros permanecen bajos y la columna se encorva. Si ésta es tu postura habitual, tu vibración personal serás siempre muy baja.
Tienes que enderezar tu columna, mantener la frente alta, los brazos firmes y las piernas listas para la acción. De esta manera, la energía vital recorrerá con facilidad todo tu Ser.
Para eliminar la depresión o cualquier angustia, sólo tienes que dar palmadas en tu pecho, al estilo Tarzán. Si gritas, mejor aún. Pruébalo ahora mismo y notará el gran cambio de vibración.
Caminemos erguidos, mirando de frente, ni demasiado alto ni demasiado bajo, sonriendo confiados, con el paso resuelto, y la vida nos sonreirá. Vistete de forma adecuada a ti mismo, sientete bien en tu vestimenta y agradable para los otros. Mirate al espejo antes de salir y sonríe a tu imagen; eres un ser excepcional y has venida a este mundo para mejorar y eso es lo que vas a trasmitir a los demás... después observa los resultados del día.

domingo, 10 de febrero de 2013

Epopeya de Gilgamesh





Dentro de las historias de gigantes y naves voladoras que hacen parte de la cultura sumeria, ninguna se compara a la Epopeya de Gilgamesh, el hijo de los “dioses”, o a la leyenda del dios-anfibio Oannes.
“Y después vino el diluvio, y posterior al diluvio la realeza volvió a descender una vez más del cielo...” (Escrito cuneiforme sumerio).
Los sumerios vivían en la Mesopotamia, entre el Tigris y el Eúfrates. Representaban una forma de cultura superior que se impone a los bárbaros y nómades semitas. Ellos poseían avanzadísimos conocimientos astronómicos y eran capaces de realizar cáculos con 15 dígitos, o sea, con números arriba de 100 trillones. A título de comparación, basta decir que los griegos no sabían contar arriba de 10.000.
Los sumerios, que antecedieron a los babilonios, prácticamente fundaron la civilización actual al establecerse a lo largo del río Eúfrates, aproximadamente en 5000 a.C. Mas ya fueron encontrados esqueletos de 45 mil años en la región.
Cuentan los registros que los diez primeros reyes de Sumeria vivieron un total de 456.000 años, lo que da un promedio de 45.600 años para cada uno. Tablas de arcilla cuentan diversas historias fantásticas incluyendo gigantes, monstruos y naves voladoras. Dos de estas historias llaman la atención en especial: la leyenda del dios-anfibio Oannes y la Epopeya de Gilgamesh.
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Oannes es un misterioso ser que, según Berossus –sacerdote de la ciudad de Baal (Babilonia)–, aparece en la ciudad de Eridu, habiendo surgido del mar durante un nacer del sol del cuarto milenio. Fue descrito por Berossus como “un animal con razón”.
“El animal tenía todo el cuerpo de un pez. Su voz, y también su lenguaje, era humana y articulada (...) Durante el día, este ser acostumbraba conversar con el hombre, mas no se alimentaba en aquella estación del año. Y les dio entendimiento en las letras, en las ciencias y en todas las formas de artes. Les enseñó a construir casas, fundar templos, compilar leyes, y les explicó los principios del conocimiento geométrico. Los hizo diferenciar las semillas de la tierra y les mostró como recoger frutos. En síntesis, los instruyó en todo lo capaz de suavizar sus maneras y humanizar la humanidad. Tan universales fueron sus instrucciones que, desde entonces, nada fue acrecentado para mejorarlas. Cuando el Sol se ponía, este ser acostumbraba a sumergirse de nuevo en el mar y pasar la noche en sus profundidades, pues él era anfibio. Después de eso, aparecieron allí otros animales como Oannes.”
La historia de Gilgamesh es la más antigua epopeya conocida. Ella es anterior al propio Viejo Testamento. Son conocidas varias versiones sobre ella, siendo la más completa la del 3° milenio antes de Cristo. Y existen versiones todavía más antiguas.
Según el historiador Norberto de Paula Lima, “la historia de Gilgamesh es la historia de un hombre real, mas que en la realidad mágica y lo material difieren muy poco. Y este hombre buscó un nombre inmortal, buscó compartir la naturaleza de los dioses y (...) de la humanidad no mutilada, que comulgaba directamente con Dios”.
Gilgamesh fue considerado, en Sumeria, “el hombre para el cual las cosas eran conocidas”. El es el típico mestizo entre “dioses” y terrestres. “Cuando los dioses crearon a Gilgamesh, le dieron un cuerpo perfecto (...) Dos tercios lo hicieron dios, y un tercio hombre”.
El recorrió muchas tierras hasta llegar a Uruc y tornarse su rey. Este gigante fue temido por su arrogancia y, aparentemente, por su inagotable apetito sexual, pues no evitaba “ni las niñas, las vírgenes recién casadas, las hijas del guerrero o la esposa del noble”.
La visita de una nave voladora

Cada ciudad sumeria era en aquella época protegida por un “dios”, y los habitantes de Uruc clamaron a él, su dios Anu, para que tomase una providencia como el Gilgamesh. Los dioses, entonces, deciden crear un rival para el gigantesco rey de Uruc. De la arcilla surge Enkidu, un gigante de la colinas, un ser salvaje y protector de la naturaleza. “Su cabeza era cubierta de cabello enredado. Desconocía la humanidad. Nada sabía de cultivar tierra. Era fuerte como un inmortal del cielo”.
Cierto día, un cazador se enfrentó con el gigantesco y salvaje Enkidu y, aterrorizado, va a pedir ayuda a Gilgamesh. Así como los dioses actuaron con el pueblo de Uruc, Gilgamesh actuó con el joven cazador. Sugirió que Enkidu, el gigante de las colinas, fuese seducido por una prostituta. Y así se hizo. Un día cuando Enkidu fue a saciar su sed en una fuente, junto con las manadas salvajes, allí estaba una linda mujer esperándolo. Y “ella no tuvo vergüenza de tomarlo. Poseerlo y acoger su avidez. En tanto se inclinaba sobre el murmurando amor, ella le ensenó el arte de la mujer. Por seis días y siete noches estuvieron juntos”.
Mas, cuando Enkidu quiso volver a la vida animal, fue rechazado. Y la prostituta lo convenció de volver con ella para la ciudad. Ya llegando, Enkidu desafió a Gilgamesh a una pelea. Los dos gigantes entonces tienen una batalla corta, pero devastadora. Gilgamesh gana, mas los dos se abrazan y se vuelven inmediatamente amigos. Enkidu, por su lado, jura lealtad absoluta a su rey.
Y prácticamente aquí comienza la epopeya propiamente dicha. Gilgamesh y Enkidu, los gigantes, se unen para enfrentar a Humbaba, el gigante feroz que dominaba “el país donde se derriba el cedro” (¿el Líbano?). Ellos vencen, y la propia Ishtar, la diosa sumeria del mar, pide a Gilgamesh como novio. Pero Gilgamesh la rechaza.
Furiosa, Ishtar se venga lanzando el “Toro del Cielo” contra Gilgamesh que venció al Toro y pasó a codiciar la vida eterna. En seguida, el gigante construyó un arca para sobrevivir a un diluvio que atemorizaba a los propios “dioses” (el Diluvio de la “Biblia” fue descripto después). Luego de pasar por eso, Gilgamesh muere.
No hay, aparentemente, un único objeto volador en esa epopeya. ¿Mas eso es necesario? Si alguien hizo cuestión de un OVNI en la antigua Sumeria debe ser una leyenda del rey Etana, encontrada en Nínive, en la biblioteca de Assurbanipal. Etana vivió después del diluvio, y su historia es así descripta por el historiador italiano Alberto Fenoglio:
“El rey Etana vivió hace cerca de 5 mil años, era llamado el rey Dios y fue llevado como huésped de honor en una nave voladora con la forma de un escudo que posó en una plaza detrás del palacio real, circundado por un remolino de llamas. Del navío volador salieron hombres rubios, altos, de piel oscura, vestidos de blanco, bellos como dioses, que invitaron al rey Etana, a quien sus consejeros procuraron disuadir de viajar en el objeto volador. En el medio de un remolino de llamas y humo, él subió tan alto que la Tierra con sus mares, islas y continentes le pareció un bollo en una cesta que, después, desapareció de su vista.
”El rey Etana, en la nave voladora, alcanzó la Luna, Marte y Venus, y, después de dos semanas de ausencia, cuando ya se estaba preparando una nueva sucesión al trono, acreditándose que los dioses lo hubieren llevado con ellos, el navío volador cruzó por sobre la ciudad y descendió cargado por un anillo de fuego. El fuego se extinguió. El rey Etana salió del navío con algunos de los hombres rubios, que quedaron como huéspedes durante algunos días.”

Fernando González Silva
Fuerteventura, 10 de Diciembre de 2012

viernes, 4 de enero de 2013

Las Runas y sus Orígenes



De Runas se ha escrito mucho, pero no lo suficiente como para evitar la tendencia actual de considerarlas como un  simple sistema adivinatorio en el que se asocia a cada figura un significado básicamente utilitario para obtener de ellos una superficial predicción del futuro. Por tal razón, antes de introducirnos en este tema tan complejo, como es el de las Runas Vikingas, es preciso tener en cuenta de que es casi imposible poder sintonizar con sus facultades si nos desconectamos de sus orígenes, de la tradición en la que fueron creadas y de las influencias de sus significados tanto en el sentido social como práctico y estratégico, pero sin duda el más importante es el sentido místico y trascendental.

Las Runas son símbolos, sellos simplificados que representan fuerzas cósmicas que atañen a cada individuo, independientemente de su sistema de creencias, y que se han utilizado no solo para saber lo que va a suceder. Sino para comprender nuestros destinos en función del "Hado", de las corrientes cósmicas en que nos movemos y de los efectos que nuestros merecimientos y nuestros actos pueden tener en el futuro.

El adivino de las Runas no puede limitarse únicamente a seguir una simple técnica, sino que debe sumergirse en una actitud shamánica, sintonizando de un modo muy personal con sus significados y poderes para entender que su acción no se reduce a un acto meramente físico, sino que es más bien una conexión con el entramado de energías que entretejen eso que llamamos realidad.

Es necesario comprender que las runas se aplican a la adivinación sólo en una forma menor porque sus posibilidades  van mucho más allá, convirtiéndose en verdaderos instrumentos de magia, capaces de mover energías y fuerzas tan  poderosas que pueden producir cambios inimaginables tanto en nuestro mundo interior como en el exterior.
Se despliegan sucesos y acontecimientos trascendentales en nuestra vida.

Además de la aplicación mágica de las 25 figuras, contando con la incorporación de la runa blanca, se utilizan como fuentes de meditación para sintonizar, a la manera shamánica, con estados de conciencia y realidades alternativas, que se hallan más allá de nuestro mundo objetivo habitual.

Se convierten en esa llave maestra que abre las puertas a nuestra conciencia introduciéndola en los reinos del  subconsciente hacia otras realidades que se interrelacionan con la nuestra. A este proceso de expansión de  conciencia se le ha llamado "iluminación", en los círculos esotéricos.

Queda claro que mientras más limitada sea nuestra concepción de lo que son las Runas y de sus aplicaciones trascendentales, más pobre será nuestro poder de uso al respecto.

El origen del alfabeto rúnico resulta un verdadero misterio. Se han escrito al respecto multitud de absurdos, incluso superiores a los corrientes al respecto de cualquier escritura antigua, entre ellos el hebreo y el egipcio a los cuales se asocia igualmente un significado mágico y religioso.

Cuando hablamos de magia nos estamos refiriendo a un sistema complejo de ejercicios psicoespirituales destinados a modificar el campo de conciencia del operador. Cuando recurrimos a las runas se supone que se considera posible una transformación sutil de la realidad manipulando la energía sutil incluida en todo ser viviente y también en objetos inanimados. Que muchos de estos efectos puedan ser de naturaleza psicológica no disminuye en nada su impacto.

Algunos lingüistas han emitido la hipótesis de que las runas son derivadas del alfabeto latino y por ello de procedencia bastante reciente. Esta teoría parte del hecho, indiscutible además, de que muchos caracteres rúnicos se asemejan a las letras latinas.

Un estudioso germánico cree que las runas datan del principio de nuestra Era, mientras que otro piensa que el alfabeto se constituyó durante la ocupación romana en Alemania. Otro experto sostiene que las runas fueron adoptados por los godos a partir de una mezcla de los alfabetos griego y romano.

Serían originarias del Mar Negro, en los alrededores del siglo III de nuestra Era. A partir de ahí habrían sido transportadas por mercenarios germanos hasta las zonas nórdicas.

El profesor R.W.Elliott sostiene que estas teorías son criticables. El cree que las runas han podido desarrollarse en la región alpina del norte de Italia y que, a pesar de su evidente parentesco con el alfabeto latino, su aparición es más antigua. Elliott ofrece como apoyo a esta teoría el evidente empleo de signos mágicos grabados sobre bastones por las antiguas tribus del Tirol italiano. Esta práctica nos remite al grabado de runas sobre bastoncillos utilizados con fines adivinatorios tanto en Germania como en Escandinavia.

Otros autores, bastante de acuerdo con las ideas de Elliott, sugieren un origen etrusco de las runas, remitiendo sus orígenes a una civilización eminentemente mágica de la que poco se sabe y que utilizó signos y símbolos mágicos de un modo habitual. Puede que desde allí se haya podido extender hacia el sur, dando origen al alfabeto latino, y hacia el norte, originando el alfabeto rúnico.

Señalamos como un aspecto importante el hecho de que las runas, ya desarrolladas como alfabeto compacto, formaron parte de los sistemas de escritura de los godos y ellos las exportaron hacia las zonas que conquistaron u ocuparon. También es importante señalar la presencia de las runas, tal y como las conocemos, formando parte de alfabetos antiguos hispanos como el Tartesio y el Ibérico.

Finalmente es importante señalar que los godos que mayor uso hicieron de las runas fueron los visigodos, palabra que deriva de "wise-god" o "godos sabios". La palabra "wise" o "wita" tiene el significado de "sabio o "sabiduría".
La actual línea de brujería "Wicca" hace derivar su nombre de la palabra "witch" que significa popularmente "brujo" o "hechicero", pero que se deriva realmente de la palabra "wise" que, ya hemos visto, significa "sabio", designando a los brujos como los seguidores de la antigua sabiduría.


Los petroglifos prehistóricos, cuyo nombre común con el que se les conoce es el de escritura de Hallstringer, son señalados como uno de los posibles orígenes de las runas. Esta escritura fue utilizada primitivamente por los pueblos de la Edad de Bronce, más de un milenio antes de nuestra Era.

En esta escritura es remarcable la presencia de la svástika, la cruz gamada asociada a la tradición Aria y que aparece tanto en la India, cuya cultura se edificó a partir de una de las grandes migraciones arias, como en antiguas culturas como la griega. (Es posible encontrar utensilios con svástikas, de origen griego, en los museos de historia, y con una antigüedad anterior al origen de nuestra Era).

La svástika tiene orígenes muy antiguos. Aparece sobre una piedra grabada en el curso de la prehistoria cerca de lkley, en Yorkshire. Puede observarse igualmente la presencia de otra en un graffiti medieval sobre los muros de una iglesia en Sutton, en Bedforshire.

El arquetipo de la svástika se encuentra en la tierra de los indios norteamericanos y de los aztecas, en las culturas hindú, taoista y budista, entre los sajones y entre los nórdicos. Su significado en sánscrito es de "rueda", que indica el movimiento cotidiano del Sol en el cielo y el ciclo anual de las estaciones. En el Extremo Oriente es considerado como un símbolo de salud, bienestar, suerte y realización.

Los Arios La palabra sánscrita "Ario" significa "noble" y nos remite a las tribus guerreras de caballeros que hicieron su  aparición cerca del mar Caspio tres mil años antes de nuestra Era.
Son estos pueblos los ancestros culturales de las naciones europeas, del Irán y de la India del Norte. Estas  poblaciones arias invadieron la India un milenio y medio antes de nuestra Era, aproximadamente, y colonizaron la Grecia antigua y el Asia Menor.

Los indoeuropeos domaban caballos salvajes, cuidaban ganado y adoraban divinidades que personificaban fuerzas de la Naturaleza.

Fernando González Silva
Fuerteventura, 03 de Enero de 2013

jueves, 20 de diciembre de 2012

Iniciaciones, Religiones y Negocios




Estamos seguros que casi todas las personas que lean esta reflexión estarán asintiendo junto con nosotros/as ya desde el mismo título; otras personas, claro, quizá no tengan tanta gana de hacerlo y hasta habrá una minoría, muchas veces la que más se deja oír, que justamente se estarán ruborizando… Y hacen bien en sonrojarse.
Antes de nada quede claro que somos conscientes que el trabajo y la dedicación lectiva, académica, divulgativa, especializada, etc., en los diferentes campos que integran el Camino Espiritual por parte de las personas que los imparten y desarrollan, lógicamente deben quedar al margen de toda crítica, tanto en lo relativo a la venta  de los textos (libros, artículos, ponencias, etc.), como a los cursos y talleres subsiguientes que a título general muchos/as de nosotros/as podamos concebir, escribir, publicar o impartir, pues es evidente que éste es un esfuerzo que debe ser respetado y remunerado máxime cuando además conlleva una dedicación y unos costes que están fuera de lo estrictamente iniciático. Nuestra crítica en ningún momento va dirigida a este tipo de actividades ni por supuesto a las personas que las realicen.
Nos referimos a otro tipo de “negocios” -por llamarles por su nombre- evidentemente lucrativos donde se mezcla, con total intencionalidad, el Camino Iniciático con el “paso por caja” para adquirir tales o cuales reconocimientos espirituales y religiosos (pasos de grado, iniciaciones, bendiciones, atribuciones chamánicas, sacerdotales, etc.) previo pago al contado o en cómodas cuotas, que va más allá de los gastos de materiales -lícitos, obviamente- y tienen como único e indecente objeto sacar el dinero de las personas incautas que caen en sus redes a cambio de la venta de una hipotética enseñanza religiosa que disfrazan de mil maneras para disimular su desvergüenza.
Si, no nos llevemos a engaño ni  nos rasguemos tampoco las  vestiduras ahora ¿Quien no ha leído de la venta del sacerdocio o de la potestad de oficiar tal o cual rito previo pago? Hemos visto como se cobra por la iniciación ¿verdad? ¿Quién no lee sobre las ventas masivas y continuadas de talleres de todo tipo para alcanzar algún privilegio o estatus dentro del grupo?
Leemos con demasiada asiduidad excelentes “ofertas” que dan a sus “discípulos” -clientes- potestad o grados en diversas religiones y el sacerdocio para lograr determinada calidad o cualidad religiosa o espiritual en sus respectivas congregaciones, hasta el punto de acumular una serie de méritos extras valederos para alcanzar un estatus dentro de su grupo o diplomarle como si el aval de sus “titulaciones” compradas pudiera ser respetado por cualquier Culto serio.
Ni tan siquiera la Iglesia Católica, maestra en hacer moneda de la religión, cae en este juego tan desagradable y mezquino de engañar a sus fieles con tan burdas argucias y separa, por ejemplo, la ordenación sacerdotal de la teología propiamente dicha, siendo que puede estudiarse esta disciplina sin estar ordenado sacerdote y por supuesto no vendértela como si aprobarla significara sacerdocio o potestad sacerdotal alguna de acción, reconocimiento u oficio entre su clero.
Una diferencia bien marcada que no ocurre por ejemplo con la Wicca, Santería,etc. que ha acabado siendo el cajón de sastre del Paganismo, donde nos venden ya no los grados iniciáticos y la potestad de oficiar ritos o impartir bendiciones a precios de promoción y saldo, que también, sino ¡la mismísima iniciación y el sacerdocio! que ya hay que tener valor -y cara dura- y nosotros/as cuajo para no reprocharlo.
Vemos en muchas de estas agrupaciones, que lo único que desarrollan son curso tras curso sin más descanso que hacer alguna excepción y organizar celebraciones para captar nuevos/as incautos/as a los que acosar con una nueva retahíla de cursillos, pero que al margen de estos actos de captación de claro sesgo comercial y de marketing, son asociaciones que solo priman y “ordenan” -ascienden- a los/as becarios/as que hayan pasado -pagado- el corte.
El Camino Iniciático no tiene precio y esto no es un eslogan sino un hecho, y quienes lo sigan deben tener la tranquilidad de saberse verdaderamente especiales y escogidos/as por los/as Dioses/as para encontrarse a sí mismos/as e intermediar ante el ser humano sin plazos ni a cuotas fijas, sino durante el resto de sus vidas.
La Iniciación es una transmisión que se entrega sin más coste que el esfuerzo físico, mental y espiritual de quien la da si lo cree oportuno y de quien la reciba si es merecedor/a de ello. No hay precio que pueda comprarla ni maestro/a digno/a de tal nombre si dice venderla. Y por supuesto no hay enseñanza iniciática que vendida, valga más que el papel en la que esté escrita.
Debemos dejar claro que la enseñanza para la iniciación, la iniciación, la enseñanza de los siguientes grados y la iniciación en los siguientes grados, así como los ritos y formulas son en todo momento gratuitas en el sentido económico del término. Por lo que aquellos grupos que cobren por ello, que pidan dinero por enseñar y reconocer bautismos, bendiciones, iniciaciones, etc., están engañando a la gente y traicionando al Arte, con las consecuencias que tarde o temprano habrá de devolverles el destino que han provocado.
De entrada conseguirán -han conseguido- el desprecio absoluto, a todos los efectos, de los Cultos Paganos que con tanto esfuerzo hemos alcanzado o estamos en ello, nuestro reconocimiento y solvencia religiosa.

Fernando González Silva
Fuerteventura, 20 de Diciembre de 2012