lunes, 25 de julio de 2016

La Leyenda de Shambala



Shambala

En esta ocasión, nos trasladamos al mundo de las leyendas, los enigmas, misterios y lugares mágicos.Shambala no existe en el mundo físico. Existe en un realismo místico donde uno estudia con el maestro espiritual, quien se ha desarrollado del plano físico Tierra. Es un lugar donde uno puede aprender tales conocimientos del espíritu, con la unidad del universo.Shambala, conocido como el Reino Oculto, es conocido en el Tíbet como una comunidad donde seres perfectos y semiperfectos viven y están guiando la evolución del ser humano. Shambala es considerado la fuente del Kalachakra, que es la mayor y más esotérica rama del misticismo Tibetano.

El buda predico las enseñanzas del Kalachakra a un conjunto de hombre Santos en el sur de la India. Más tarde, las enseñanzas permanecieron ocultas durante 1000 años hasta que un escolar hindú fue en busca de Shambala y se inicio en las enseñanzas de un hombre Santo que conoció a lo largo del camino.
El Kalachakra permaneció en la India hasta que emprendió su camino al Tíbet en el 1026. desde entonces el concepto de Shambala ha sido ampliamente conocido en el Tíbet, y los tibetanos han estado estudiando el kalachakra durante los últimos 900 años, aprendiendo su ciencia, practicando su meditación y usando su sistema de astrología para guiar sus vidas. Como un Tibetano ha preguntado ¿como pudo Shambala ser la fuente de algo que ha afectado a tantas áreas de la vida Tibetana durante tanto tiempo y aun no existe?
Los textos religiosos Tibetanos describen la naturaleza física del terreno místico con detalle. Se pensaba que parecía como un loto de 8 pétalos porque está hecho de 8 regiones, cada una rodeada por un anillo de montañas. En el centro del anillo mas interno esta Kalapa la capital, y el palacio Kingos, que está compuesto de oro, diamantes, coral y gemas preciosas. La capital está rodeada de montañas hechas de hielo, que lucen con una luz cristalina.
La tecnología de Shambala se supone altamente avanzada; el palacio contiene claraboyas especiales hechas de lentes que sirven como telescopios de alta potencia para estudiar la vida extraterrestre, y durante cientos de años los habitantes de Shambala han estado usando coches y aviones que circulan a través de un sistema de túneles subterráneos. De camino a la luz, los habitantes de Shambala adquieren tales potenciales de clarividencia, la habilidad de moverse a grandes velocidades y la habilidad de materializarse y desaparecer
Señales extrañas en el área donde parece ser Shambala, aportan la evidencia de su existencia. Los tibetanos creen que el terreno está guardado por seres con poderes sobrehumanos. A principios de los años 1900, un articulo en un periódico hindú, el Statesman, hablo de un comandante Británico que acampando en el Himalaya vio un hombre muy alto, vestido de claro, con pelo largo.
Aparentemente, sintiéndose observado, el hombre salto en la ladera vertical y desapareció. Para asombro del comandante, los tibetanos con quienes estaba acampado, no mostraron sorpresa con esta historia; explicaron al comandante que había visto uno de los hombres que cuidan de la tierra sagrada.
Un relato más detallado de estos guardianes de nieve fue dado por Alexandra David-Neel, una exploradora que estuvo 14 años en el Tíbet. Mientras viajaba a través del Himalaya vio a un hombre moviéndose con una extraordinaria velocidad y lo describió como sigue: Pude ver claramente su cara impasiva perfectamente en calma y grandes ojos abiertos con su mirada fija en un objeto distante invisible, situado en algún lugar en el espacio, el hombre no corrió, parecía vivir el mismo del suelo, procedía a saltos. Parecía como si hubiese sido dotado de la elasticidad de una pelota y rebotaba cada vez que sus pies tocaban el suelo: Sus pasos tenían la regularidad de un péndulo.
Mientras que la gente (especialmente los lamas Tibetanos) han estado buscando Shambala durante siglos, aquellos que vieron el reino a menudo nunca volvieron, porque han encontrado el país oculto y han permanecido allí o porque han sido destruidos en el intento. Los textos Tibetanos conteniendo lo que parecen sus hechos históricos acerca de Shambala, tales como los nombres y fechas de sus reyes y registros de los acontecimientos correspondientes, ocurridos en el mundo exterior, dieron a los Tibetanos la razón adicional para creer que el reino existe.
Los recientes acontecimientos que parecen corresponder a las predicciones del reino mítico, añaden fuerza a su creencia. La desintegración del Budismo en el Tíbet y el crecimiento del materialismo en el mundo, emparejado con las guerras y disturbios del siglo XX, todos se ajustan a la profecía de Shambala
Leyenda
Shambala es el lugar donde el Rey Sucandra, que vino del Norte de Kashmir, aporto y desarrollo la práctica de Kalachakra, después de haber recibido su poder y enseñanza en Dhanyakataka. Shambala solo puede ser recibido respetuosamente por seres con mente pura y contactos Karmicos.
Profecía de Shambala
La profecía de Shambala establece que cada uno de sus reyes reinara durante 100 años, habrá 32, y cuando pase su reinado las condiciones en el mundo exterior se deterioraran, los hombres se volverán más bélicos y perseguirán el poder para su propio bien y una ideología de materialismo se extenderá en la tierra.
Cuando los bárbaros, quienes siguen esta ideología estén unidos bajo un rey perverso y crean que no hay nada más por conquistar, los místicos surgirán para revelar las montañas de hielo de Shambala. Los bárbaros atacaran Shambala con una armada enorme, equipadas con armas terribles.
Entonces el 32º Rey de Shambala, Rudra Cakrin inducirá a un extraño contra los invasores. En una última gran batalla, el rey perverso y sus seguidores serán destruidos. El Buda profetizo que todos los que recibieron el poder de Kalachakra volverían a renacer en su mándala.
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Kalachakra Mandalla-Rueda del Tiempo

El exterior significa relaciones con el universo y todas las ciencias tradicionales tales como la astronomía, astrología, matemáticas, medicina… El interior significa relaciones con el cuerpo humano, su estructura interna y energías sutiles, cuyo desarrollo se debe al yoga y tantras. El significado del secreto se refiere al ciclo completo del estudio y practica de la meditación tantrica sobre Kalachakra y sus mándalas.
El Kalachakra Tantra es visto como la esencia y el corazón de Vajrayana. El primer rey de Shambala, Sucandra, una emanación de Vajrayana, recurrió a Buda Sakyamuni para dar lecciones acerca de Kalachakra. En el día de la luna llena del tercer mes, en la estepa de Dhanyakataka, en el sur de la India, antes de una reunión de innumerables Budas bodhisattvas, Dakas, Dakinis, Dioses, magos y yakshas, el Buda se manifestó en forma de Kalachakra, trasmitió el completo poder y dio enseñanzas sobre este tantra, que pertenece a la clase más profunda del tantra.
Cuando volvió a Shambala, el rey Sucandra construyó un mándala tridimensional de Kalachakra, se absorbió el mismo en la práctica y dio la trasmisión de todo el ciclo a los habitantes del Reino de Shambala
En varias tradiciones religiosas Shambhala es un reino mítico escondido en algún lugar más allá de las montañas nevadas del Himalaya.
Thangka Kalachakra1 del Monasterio de Sera.
La localización de Shambala y su naturaleza son objeto de disputa. Mientras algunas tradiciones afirman que existe realmente, otros afirman que es un lugar intangible al que sólo se puede llegar a través de la mente.
Existe una localidad Śambhala entre el río Ganges y el río Rathaprā, aunque algunos identifican la Shambhala mítica con Sambhal (en Moradābād).2
En el Skandá puraná hay un texto que se llama Śambhala-grāma māhātmya (‘alabanza a la aldea Shambala’).
Thangka Kalachakra del Monasterio de Sera.

En varias tradiciones religiosas Shambhala es un reino mítico escondido en algún lugar más allá de las montañas nevadas del Himalaya
La localización de Shambala y su naturaleza son objeto de disputa. Mientras algunas tradiciones afirman que existe realmente, otros afirman que es un lugar intangible al que sólo se puede llegar a través de la mente.

Existe una localidad Śambhala entre el río Ganges y el río Rathaprā, aunque algunos identifican la Shambhala mítica con Sambhal (en Moradābād).
En el Skandá puraná hay un texto que se llama Śambhala-grāma māhātmya (‘alabanza a la aldea Shambala’)

SHAMBALA Y EL BUDISMO
Se dice que cuando el mundo entre en una era de guerra y odio, y todo esté perdido, el rey de Shambala saldrá de su ciudad secreta con un gran ejército para eliminar el odio y comenzar una nueva era dorada.

Según otros budistas, en Shambala habrá 32 reyes, que reinarán cada uno durante 100 años. Durante el reinado de Rudra Chakrin, el 32. º Rey de Shambala, los seres humanos (que ya no creerán en la religión hinduista) atacarán Shambala con una armada enorme, equipada con armas terribles. En la última gran batalla, el rey Rudra Chakrin destruirá él solo a toda la humanidad perversa.
Esta leyenda se parece al mito hindú del dios Kalki.
Según Mipham (escritor tibetano, 1846-1912) en su Gran comentario sobre el kalachakra, el reino de Shambala se encontraría al norte del río Sita y estaría dividido por 8 cadenas de montañas. El palacio y la ciudad de Kalapa de sus gobernantes estaría edificado en la cumbre de una montaña circular llamada Kailasa (conocido monte de Tíbet), en el centro del país.3
El primer rey de Shambala se llamaba Suchandra y decía ser una emanación de Vashraiana. Existe una leyenda (que podría ser real) de que habría vivido en la época de Buda. En el día de la luna llena del tercer mes, en la estepa de Dhanyakataka, en el sur de la India, antes de una reunión de innumerables bodhisattvas, dakas, dakinis, dioses, magos y iakshas (duendes), Buda enseñó la doctrina kalachakra a pedido del rey Suchandra. Cuando volvió a Kalapa, el rey Sucandra construyó un mándala tridimensional de kalachakra.
EL SHAMBALA SEGÚN DALAI LAMA
El actual Dalái Lama también cree en la existencia de Shambala:
Aunque los que tienen una afiliación especial puede realmente ir allí mediante su conexión kármica, sin embargo, [Shambala] no es un lugar físico que podamos encontrar en la realidad. Sólo puedo decir que es una tierra pura, una tierra pura dentro del ámbito humano. Y a menos que uno tenga el mérito y la asociación kármica real, uno no puede realmente llegar allí.
Tenzin Gyatso (1935–), durante una iniciación kalachakra en 1985 en la ciudad deBodhgaya

SHAMBALA EN EL INDUISMO
En el Bhágavata puraná (siglo X d. C.) dice que el sabio Śukadeva Goswāmī (de 16 años, hijo del sabio Viāsa) le predice al rey Mahārāsh Parīkshit (nieto del fallecido héroe Áryuna) acerca del nacimiento del último avatar de Vishnú, el terrible guerrero Kalki, al final de la era de Kali (dentro de 427 000 años). El texto del Canto 12 (capítulo 2, versos 18 a 38) dice:18: En la aldea Śambhala, en el hogar de Vishnú Iaśā [‘fama de Visnú’] (principal brāhmana y gran alma), Kalki aparecerá.19: Viajando rápidamente, montando en su caballo llamado Devadatta, el Señor del universo con su espada destruirá a los infieles, dotado con las cualidades de sus ocho opulencias [riqueza, fuerza, fama, inteligencia, belleza y renunciación]20: Recorriendo velozmente la Tierra, a decenas de millones de ladrones (con aspecto de reyes) matará.37: Devāpi, el hermano de Śāntanu, y Maru, nacido en la dinastía de Ikshwāku, en el pueblo de Kalāpa ambos están viviendo, dotados de grandes poderes del yoga.38: Ellos dos volverán aquí al final de kali iugá, instruidos por Vāsudeva [Krisna]. Promulgarán la religión tal como había sido, con el sistema de castas (varna) y etapas de la vida (áshram)
SHAMBALA EN EL ESOTERISMO
Para los esoteristas, Shamballa es el sancta sanctórum (la morada del Altísimo), el lugar donde la Voluntad de Dios es conocida. El maestro tibetano Djwhal Khul, narra como el primer puesto de avanzada para la Fraternidad de Shamballa fue el templo original de Íbez (situado en el centro de Suramérica), y una de sus ramas, en un periodo muy posterior, se encontraba en las antiguas instituciones mayas y en la adoración fundamental del Sol. Una segunda rama se estableció posteriormente en Asia, y sus representantes son los adeptos del Himalaya y del sur de la IndiaSHAMBALA
EN LA CULTURA POPULAR
El escritor estadounidense James Redfield (1950) en su novela The secret of Shambhala: in search of the eleventh insight (1999, conocido en español como La undécima revelación), se centra en el secreto de Shambhala y desarrolla la trama en lugares cercanos al Tíbet. Redfield afirma en su libro que los únicos seres capaces de hablar con los dakini (ángeles) son los habitantes de Shambhala.
El animé Fullmetal Alchemist tiene una película llamada Conqueror of Shambhala (conquistador de Shambala), donde se hace alusión a un país —una dimensión paralela que sería origen de la alquimia— donde se encuentra un gran poder.
El videojuego Uncharted 2: Among Thieves (octubre 2009) contiene una referencia hacia la ciudad perdida de Shangri-lá (Shambhala) en la cual yace un objeto de gran poder mitológico llamado Piedra Chintamani.
En el videojuego Indiana Jones y la máquina infernal el personaje debe introducirse en un misterioso templo, donde yace un gran secreto que ha sido escondido durante años entre las montañas del Himalaya. Al descubrir este secreto se desata toda una aventura, ya que una pieza con poderes sobrenaturales encontrada va a ser la primera parte de todo un puzle por resolver. Este templo al que se le hace alusión corresponde al templo Shambala
Las expediciones a Asia central realizadas por Nicolás Roerich y su familia permitieron a Occidente descubrir un mundo desconocido. Sin embargo, varios intereses conspiraron para ocultar cuanto averiguó acerca de Shamballa hasta que fuera el momento oportuno. Parece que ese momento se está acercando a pasos agigantados coincidiendo con el 75º aniversario de la firma del pacto internacional que lleva el nombre del viajero y pintor ruso.
“En el país del Norte, en sus mesetas (…), viven seres de gran sabiduría. A este país no puede llegar la gente común, ni sus mahatmas pueden bajar hoy desde las alturas. En su lugar, envían mensajeros para amonestar a los líderes de las naciones”. El comentario, procedente del Kanjur o Los anales azules tibetanos, fue tomado por Occidente como un cuento de hadas. Sin embargo, aquellas palabras bastaron para espolear a Nicolás Roerich (MÁS ALLÁ, 15) (1874-1948) en la búsqueda del mito asiático por excelencia: Shamballa (MÁS ALLÁ, 17). Arqueólogo, diplomático y artista polifacético, nació entre la élite aristocrática rusa, lo que le facilitó estudiar arte e historia orientales. La elección no fue casual, dado que desde su infancia mostraba una afinidad especial por el continente asiático. Una leyenda en concreto le llenaba de fascinación, el mito de Bielovodye o la Tierra de las Aguas Blancas, un lugar donde el tiempo no transcurría y sus moradores vivían en una virtual juventud eterna que constituía su misterio favorito. La temática se repetía en China, bajo el nombre de Kun Lun, y lo mismo sucedía en el Tíbet con el apelativo de Kalapa, que significa “el reino oculto”.
Al comprobar que la historia se repetía por doquier, el interés de Roerich creció hasta convertirse en un vivo deseo de averiguar qué había de cierto tras las leyendas. Por desgracia, la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa retrasaron sus planes. El éxito de sus exposiciones de arte le permitió, no obstante, reunir los fondos suficientes para organizar una expedición en 1923. Oficialmente, los motivos del viaje consistían en el estudio de la flora y la fauna de la zona, siguiendo el consejo del cuerpo diplomático estadounidense. La bandera de este país –le recomendaron– le serviría como enseña de protección. Su esposa Helena (MÁS ALLÁ, 221) y su hijo Yuri, experto en lenguas orientales, se unieron a la expedición efectuando funciones logísticas. Durante cuatro años los exploradores recorrieron cerca de 25.000 km entre Tíbet y Mongolia, partiendo de Bombay, para recalar en Darjeeling (MÁS ALLÁ, 203), situada en el norte de la India. El propio Roerich pintó 500 lienzos y recogió numerosas muestras vegetales, fósiles y restos artísticos. La gran mayoría se perdió gracias a los esfuerzos del espionaje británico y las triquiñuelas del Gobierno chino. De cara a la galería, el artista se retiró al valle de Kulu, cercano al Himalaya, donde fundó el Instituto Urusvati (“lucero del alba”, en sánscrito). En este centro de estudio se dedicó a llevar a cabo investigaciones relacionadas con la botánica, a traducir textos milenarios y a la arqueología. También puso en orden sus diarios y los editó hasta que le sorprendió la muerte.
La versión completa de sus viajes no se publicó hasta 1996, y se hizo solamente en ruso, al margen de los escritos ya existentes. Para ser honestos, hay que decir que los textos resultan confusos para quienes desconozcan los rudimentos del misticismo oriental debido sobre todo a las vagas referencias que incorporan. Las tradiciones y las creencias autóctonas inundan cada capítulo casi en exclusiva. También anotó algunas curiosidades como, por ejemplo, el descubrimiento de la supuesta tumba de Jesús en Srinagar (Cachemira, India). No muy lejos, en la ciudad de Kashgar se topó con la presunta lápida de María, que había huido hasta allí a fin de evitar la persecución que sufría. Los guías locales le dijeron que en ambos casos habían estado durante muchos años estudiando las enseñanzas de los grandes maestros. De vez en cuando Nicolás Roerich registraba información sobre ciertos sucesos anómalos: “Estamos presenciando un cuerpo voluminoso, esférico y más brillante que el Sol –relataba Roerich–, que vemos con claridad bajo el cielo azul moviéndose con rapidez”.
Descripciones como esta se repetían con frecuencia conforme se iban adentrando en ciertos lugares, como Shamballa. Cualquier referencia directa a este lugar se omite, empero, en las obras de Roerich hasta su último diario, que se publicó pocos meses antes de que falleciera. En sus páginas transcribía una entrevista con un lama sin identificar, quien le instaba a guardar silencio de cuanto viese: “Solo la curiosidad os lleva a preguntar por algo que pronunciáis sin ningún respeto; esperad y trabajad con diligencia hasta que os llegue el mensaje. Entonces vuestra curiosidad se transformará en aprendizaje”, advirtió. Llegados a este punto, cabe preguntarse quién era el misterioso interlocutor. El mismísimo Roerich daba a entender que era el IX Panchen Lama (segundo líder espiritual del budismo tibetano, tras el Dalai Lama), quien escapó del Tíbet en 1923 por razones políticas, aunque las pistas que brinda son demasiado endebles. Otra versión lo identifica con el abad del monasterio de Tashi Lumpo, famoso por sus enseñanzas esotéricas. Y una tercera incluso le señala como un delegado de Shamballa. De nuevo hay que releer el último diario para conceder un mínimo de credibilidad a la última versión. Efectivamente, en las llanuras chinas un joven jinete suntuosamente ataviado abordó a la expedición y solicitó reunirse con Roerich a fin de advertirle contra un peligro inminente. Los dos departieron durante horas en la intimidad de una tienda, tras lo cual el visitante desapareció. El suceso fue confirmado a posteriori por Helena Roerich en varias entrevistas y, más tarde, por su hijo Yuri, quien lo citó en una obra biográfica. Por supuesto, Nicolás Roerich se tomó la molestia de describir al personaje físicamente: rasgos euroasiáticos indefinidos y seis dedos en cada mano
MENSAJERO ENCUBIERTO
Por increíble que parezca, los hallazgos de la primera expedición de los Roerich apenas trascendieron fuera de la comunidad científica. En su faceta de estadista, a Roerich se le asocia fundamentalmente al pacto que lleva su nombre, firmado en abril de 1935 en Washington, en el que 35 países –entre ellos, EE.UU. – se comprometieron a preservar la cultura en tiempos de guerra. La iniciativa tenía como símbolo la Bandera de la Paz que el artista diseñó. Numerosos estudiosos del esoterismo relacionan el pacto Roerich con Shamballa asegurando que se generó desde allí. En este sentido, estiman además que la verdadera tarea de Roerich consistió en dirigirse hacia aquel enclave para transmitir un mensaje a sus habitantes. Hoy por hoy, se admite que Roerich pertenecía a diversas hermandades iniciáticas, entre ellas la orden Rosacruz. Algunos de sus biógrafos señalan que a mediados de 1920 la masonería estadounidense le invitó a viajar a Nueva York para vender sus cuadros. De paso, trabó amistad con científicos de la talla de los físicos Albert Einstein y Robert A. Millikan.

“La primera expedición constituyó un intento de llevar un mensaje a los mahatmas del Himalaya”, explica el experto en filosofías orientales Michel Coquet. Desde esta óptica el encuentro descrito en los párrafos precedentes tiene su lógica, la misma, de hecho, que la que se refiere al encargo llevado a cabo por Roerich mediante el pacto bautizado con su nombre. No deja de sorprender que, frente a la abundante bibliografía relacionada con la primera expedición, brille por su ausencia la existente sobre la segunda. A finales de 1934 el entonces secretario de Agricultura de EE.UU., Henry Wallace, le propuso un segundo viaje con destino al desierto de Gobi (Mongolia). Huelga decir que Wallace era un miembro destacado de la Gran Logia Americana. Las intenciones públicas de la expedición obedecían de nuevo a criterios científicos. Entre bastidores, en cambio, la misión era transmitir otro mensaje a los mandatarios de Shamballa, según defendía en 1997 el escritor e investigador Carmelo Ríos en un artículo aparecido en la revista Escuelas de Misterios.
De acuerdo con las tradiciones orientales, en ese lugar se escondía una “puerta trasera” que comunicaba con Shamballa. El contenido de la misiva, al parecer, consistía en pedir consejo para reconciliar ideológicamente las posturas de Estados Unidos y la antigua URSS. Aparentemente, Roerich fracasó en su objetivo, habida cuenta del rumbo que tomaron después los acontecimientos mundiales. Las confusas descripciones que nos legó en sus diarios nada determinan, excepto la mera especulación.
PIEDRA DE LOS DESEOS
Las principales corrientes esotéricas occidentales sostienen que en Shamballa reside la Fraternidad Blanca, un grupo de sabios inmortales y grandes iniciados que rigen los destinos del planeta. A su frente se encuentra Sanat Kumara, conocido también como Gessar Khan, Rigden Jyepo, Kalki (uno de los avatares del dios Vishnú) o Maitreya. Las mismas fuentes aseguran que esporádicamente este grupo utiliza heraldos, a quienes les encarga tareas concretas, como, según dicen, sucedió con Nicolás Roerich. Para ello se les presta utensilios que les ayuden en su cometido, como la Chintamani (“piedra de los deseos”, en sánscrito), un objeto que en contadas ocasiones llevaba en público Roerich como colgante. Una pequeña indiscreción de Roerich ante un periodista de un rotativo de Nueva York permitió saber, según el artista ruso, que la joya procedía de otro mundo. Por supuesto, las declaraciones se tomaron a broma y cimentaron su fama de personaje estrafalario, si bien le proporcionaron la ayuda necesaria para adentrarse en Asia. “La Chintamani es el fragmento de un aerolito que procedía de Orión”, afirmó Roerich en su último diario. Como de costumbre, no hay una versión única acerca de la manera en la que recibió este objeto. La más extendida, que Roerich divulgó en su libro El corazón de Asia, es que se la entregó el 24 de marzo de 1920 en Londres un emisario desconocido. Venía dentro de una cajita sellada y permaneció inerte hasta la segunda expedición, cuando se activó al atravesar la región de Xinjiang (China). Leonardo Olazábal, director de la fundación ADA Roerich-Museo de la Paz de Bilbao, nos ofrece otra versión tras dedicar décadas de estudio a la cuestión: Roerich recibió el objeto de forma anónima en París y tenía el tamaño de una semilla de melocotón envuelta en un pañuelo con las siglas IHS (Jesús). La caja que la contenía iba adornada con el símbolo de la cruz sobre tres llaves de plata. “La piedra era un gran imán y estaba dotada de radiactividad natural –explica Olazábal–. Y se escogió a Nicolás Roerich para que la custodiase”. Este curioso objeto mostraba una serie de signos esculpidos en su superficie que podían cambiar de temperatura, densidad, color y peso dependiendo del lugar en el que se encontrase. Su función era potenciar las capacidades psíquicas e intelectuales de su portador. Al mismo tiempo –Roerich dixit–, ayudaba a intuir cualquier peligro que se avecinase y permitía conocer el porvenir de antemano. “Aquellos que conozcan la sabiduría de Shamballa conocerán el futuro”, aseveró a modo de testamento en su último diario

AUGURIOS APOCALÍPTICOS
Da la impresión de que Roerich obedeció al pie de la letra el principal mandato de los señores de Shamballa: cuanto más sepas y más cerca estés de nosotros, más callarás. Por ende, jamás especificó si franqueó las puertas de este enclave ideal. Tampoco divulgó lo que sabía acerca de la vasta red de túneles que jalonan el subsuelo del Himalaya y sus alrededores, pese a que el instituto Urusvati se asienta sobre ella. Menos todavía habló, ni una palabra, sobre las profecías relacionadas con el futuro de nuestro planeta efectuadas por los habitantes del enclave. En las obras de Roerich hay claves que explican esta actitud: “Lo que se revele antes de tiempo producirá daños incalculables; la hora de Shamballa se acerca. Por ahora solo dejad que los sueños sean vuestra guía”. La única persona que estuvo cerca de desentrañar el enigma fue el escritor ruso –aunque afincado en Australia– Andrew Tomas, quien se entrevistó con Roerich meses antes del fallecimiento de este. En tono ambiguo, Roerich le confesó que la Chintamani había sido devuelta a sus legítimos propietarios y que disponían de medios para verlo todo, incluso lo que aún no había sucedido. Cuando llegue el momento –anunció– se conocerá la verdad. Y quizá se está acercando ya ese momento, que está relacionado con el convulso clima político existente en la República Popular de China y el tratamiento que da Pekín a las minorías disidentes. Las filtraciones a través de monjes exiliados han generado un mosaico de vaticinios de índole diversa. Todo ello sin prescindir de la sutil influencia de Shamballa. Los augurios no son precisamente halagüeños. Que en la próxima década China y la India se transformen en líderes mundiales y gobiernen de forma despótica al resto de la humanidad no resulta muy agradable. Tampoco lo es el empobrecimiento de Occidente ni que se acerque una época de hambruna mundial, algo que, además, invita más al egoísmo que a la solidaridad. Claro que en los períodos más sombríos el poder de Shamballa se asomará, con Rigden Jyepo a la cabeza, dispuesto a erradicar el mal que asuela la Tierra. La profecía indica que huestes de todo el planeta acudirán a su llamada y se unirán para combatir a la fuente de todos los problemas. ¿Qué sucederá a continuación? Algo que recuerda sobremanera al Armagedón bíblico, pero también al inicio de una nueva y fructífera era. “La visión de las profecías en Occidente es alarmante, pero deben estudiarse desde un prisma más espiritual –asegura el representante en España del XIV Dalai Lama, Thübten Wangchen–.

Shamballa es real aunque sea invisible; es un estado personal de conciencia”. Para la civilización occidental, Shamballa es aún una quimera. En Oriente supone un puente entre lo terrenal y lo divino. Dos concepciones, dos mundos, condenados a entenderse
LA BANDERA DE LA PAZ: SIMBOLO Y ESTANDARTE
Asociada para siempre a Nicolás Roerich y su obra, la Bandera de la Paz recoge una ancestral tradición de unidad y armonía. Suele vincularse también a los templarios, a Cristo o San Nicolás de Bari, quienes la usaron como divisa de su compromiso con los más altos ideales. Las tres esferas que contiene simbolizan el presente, el pasado y el futuro, pero también el arte, la ciencia y la religión integrados en el círculo de la eternidad.

SHANGRI-LA PSEUDO SHAMBALA
No pocos estudiosos identifican el topónimo Shangri-La (que significa “valle de la luna azul”) con Shamballa e incluso con los túneles subterráneos de Agartha. En realidad, es una invención del escritor James Milton, que la incluyó en su libro Horizontes perdidos, publicado en 1933.
Eso sí, el propio autor siempre admitió que se inspiró en los viajes de Nicolás Roerich y en las descripciones que este ofrecía en sus diarios

LAS CUATRO PUERTAS DEL SHAMBALA: del desierto de Gobi a Toledo.
Que un profano encuentre una entrada a Shamballa es comparable a toparse con la recurrente aguja del pajar. La tradición oriental sitúa la puerta más conocida en el norte del Tíbet y una puerta trasera en pleno desierto de Gobi. De hecho, incluso puede visitarse si uno es tenaz y perseverante. Así lo hizo el investigador peruano Ricardo González, quien en 2006 organizó una expedición que está documentada con abundante material fotográfico. Un templo y varias tiendas rodean un extraño muro repleto de símbolos e inscripciones, todo ello custodiado por un reducido grupo de monjes. “Shamballa posee una realidad espiritual y física al mismo tiempo –sostiene González–, pero está conectada con centros de todo el planeta, aunque suene fantástico”. Un viejo mito tibetano admite la existencia de cuatro accesos.

El diccionario tibetano-inglés del experto indio Sarat Chandra Das (Ed. De, 1870) recoge una vieja leyenda datada en el siglo XV que ubica la tercera puerta en la capital del reino de España, que en aquel momento (1902) era Toledo. Quizás el subsuelo de esta bella urbe oculte algún otro misterio, pero no dónde se halla la cuarta y última puerta. Esto es un secreto que a su debido tiempo revelará el propio Rigden Jyepo
SAINT -GERMAIN: Miembro de la Fraternidad Blanca?
Nicolás Roerich señala en sus textos que una de las mayores sorpresas que le depararon sus viajes fue averiguar el paradero del mítico conde de Saint-Germain (MÁS ALLÁ, 42). Según el misterioso lama que aparece en las obras de Roerich, el monasterio de Tashi Lumpo acogía en ocasiones a adeptos occidentales. “Uno de ellos es ese a quien llamáis SaintGermain”, precisó.

Este monasterio era la antesala para acceder a Shamballa. El propio SaintGermanin anunció en 1790 que se retiraba “a los Himalayas” y regresaría al cabo de 85 años para ayudar al mundo. La cita, recogida en un libro de memorias que escribió en 1845 su discípulo Franz Graffer, venía corroborada por testimonios fiables. Después, como era costumbre en tan arcana biografía, su presencia se desvaneció de la vida pública. Por su parte, el místico y esoterista Vicente Beltrán Anglada propone en su obra Shamballa la hipótesis de que Saint-Germain, también conocido como príncipe Rackoczy, forma parte hoy de la Fraternidad Blanca.
PACTO ROERICH: Ausencia de España
En la gestación del Pacto por la Paz que lleva el nombre de Nicolás Roerich tuvieron mucho que ver las supuestas dotes paranormales de Helena Roerich, que había tenido varios sueños en los veía un país occidental arrasado por el fuego. Helena lo identificó como España. Tras explicárselo a su marido, ambos contactaron con el embajador español en Washington, Ramón Padilla y de Satrústegui, quien en principio apoyó la iniciativa. Por desgracia, en el momento de la firma se encontraba ausente. Poco más de un año después de la firma del Pacto Roerich se inició la Guerra Civil española.
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